Hay varias historias verdaderas que conocemos de personas que se molestan o irritan rápidamente, es mas en ocasiones nosotros mismos nos alteramos por eventos que no tienen ninguna importancia, no obstante, estamos a la defensiva como si algo invadiera nuestra quietud.  La realidad es que no estamos en quietud, nuestra serenidad es una paradoja. Nos enojamos por que en algún lugar profundo de nuestro ser no estamos contentos con lo que estamos haciendo o viviendo en el día a día.

Una ocasión pregunte tontamente si me enojaba frecuentemente, pregunta absurda ya que yo misma podría haber contestado.    Lo importante sería conocer ¿Qué es realmente lo que te molesta o enoja?  ¿Qué parte de ti esta desconectada con tu esencia?, la cual te está mandando señales externas concretas que afectan a quienes están más cerca de ti y todo eso es incongruencia. ¿Y cuál es esta incongruencia?  Lo que piensas, sientes y dices no tiene resonancia con lo que haces, eso es incongruencia llamada enojo.

Si no te sientes contenta por el espacio de vida que estas teniendo, si tu trabajo no te da la ilusión para levantarte con energía, si tu pareja no te demuestra su amor, si tu familia no te comprende del todo, si cada día pasa sin entregarse a ti, entonces no son ellos, eres Tú, somos nosotros proyectando en nuestro exterior todo aquello que no aceptamos y que estamos haciendo y lo más importante no sabemos cómo cambiarlo.

La auto responsabilidad, inicia con tomar las riendas de nuestro Yo completito, el cual no podrá transformase desde la exigencia sino desde el cariño, la compasión, la empatía, el amor propio, desde ese lugar que nos reclama ser fieles a nuestra verdad. ¿Cuál es tu verdad?  Nuestra Alma viajo a este maravilloso Universo para que sonrías, como si te dijeran diariamente ¡ESTAS EN CAMARA!  Asegúrate entonces de que le gustas a la persona más importante de tu Vida…TU.